Mi autoestima y las cirugías plásticas

El 11 de Junio a las 11 de la mañana, tuve una revelación sobre la relación que he tenido con mi cuerpo y estoy convencida que este mensaje llegó a mi para hacerme entender claramente por qué había encontrado mi propósito en la imagen personal y hoy quiero compartirlo contigo. Para darte contexto de lo que estoy hablando me voy a devolver 15 años atrás.

 

Cuando tenía 25 años, decide aumentarme el tamaño de mis senos y ¿Por qué? por moda, porque me quería ver como todas las modelos de las revistas, las presentadoras de tv (las redes sociales hasta ahora estaban empezando) y porque algunas amigas también se habían hecho la cirugía. Ahora mirando con el espejo retrovisor, no creo que lo haya hecho para sentirme bien conmigo misma o a conciencia, simplemente deje que me influenciara mi entorno y los estereotipos de la época, no me sentía segura con mi cuerpo, mi autoestima no era tan fuerte, en pocas palabras, me deje llevar.

 

El proceso no fue tan fácil, los primeros días no podía dormir bien, me dolía (es normal) y los primeros meses no podía ni cargar el pc de la oficina, subirme a un carro era terrible porque el movimiento era muy incómodo, pero aun así estaba “feliz” con la decisión que había tomado, en ese momento lo pensaba así.

 

A mis 25 años pensé que era lo mejor, tenía otras creencias, no era consciente de lo importante y lo valioso que era mi cuerpo y simplemente me dejé llevar por todo lo que veía. Como mi cuerpo no era como el de las mujeres famosas y modelos, entonces no me sentía bien y deje que esto afectara mi autoestima.

 

Volviendo al presente, en un chequeo médico me dijeron que había fisuras en mis prótesis y que tenía que operarme lo más pronto posible, desde que me las puse, siempre me he hecho chequeos anuales y estaban en perfectas condiciones, hasta este año. Así que fui al cirujano y tenía dos alternativas cambiarme las prótesis o hacerme la explantación, la primera era un procedimiento más fácil y la segunda incluía reconstrucción, reflexionando sobre los dos escenarios, me decidí por el número dos.

 

Hace dos semanas me hice la explantación, les confieso que cuando estaba en el proceso de la compra de fajas y de exámenes, empecé a recordar por lo que había pasado y me sentí súper mal, no quería volver a pasar por un proceso similar, comencé a sentir muchísima culpa porque pensé que había atentado contra mi cuerpo al haberme puesto los implantes y que, por ese motivo, ahora tenía que pasar nuevamente por otro procedimiento. Al no estar en mis planes, me dio más duro todavía.

 

Ya estoy en recuperación y tanto en la primera cirugía como en la segunda me fue muy bien, pero tuve varios aprendizajes que hoy se los quiero compartir:

 

El primer aprendizaje, es que ya no tengo las mismas creencias que hace 15 años y por eso elegí la explantación, porque ya no quería algo en mi cuerpo que fuera ajeno a él, en estos momentos valoro mi cuerpo tal y como es, ha cambiado, pero estoy agradecida porque estoy completa y sana. La Alejandra en la que me he convertido, no quiere parecerse a nadie, no quiere seguir estereotipos, quiere ser lo más natural posible, quiere ser fuerte y se acepta tal y como es.

 

El segundo aprendizaje, es que, aunque no estoy en contra de las cirugías, me di cuenta que si quiero hacer algo con mi cuerpo, es porque me gusta a mí, me llena a mí, me hace sentir plena y lo que haga no me va hacer sentir culpable. Y con este aprendizaje quiero darte este consejo, si quieres hacer algo, no lo hagas para parecerte a nadie, ni para seguir estereotipos, ni porque está de moda, hazlo porque tú te vas a sentir bien y lo vas a hacer para ti, para nadie más.

 

El tercer aprendizaje, si vas a tomar una decisión con tu cuerpo, infórmate muy bien, ve donde los mejores profesionales que te hablen de todo lo que puede pasar a corto, mediano y largo plazo, así puedes tomar la decisión con toda la información posible. Hace 15 años cuando me hice la cirugía me dijeron que me las tenía que cambiar, pero con la “emoción” del momento no me detuve a pensar que era otro procedimiento al que iba a someter a mi cuerpo.

 

El cuarto aprendizaje que me deja esta experiencia es que el crecimiento personal es de todos los días, porque muy dentro de mi sabía que algo tenía que hacer con mi interior y con mi imagen personal y es que no aceptaba mi cuerpo tal y como era, porque yo también me deje llevar por estereotipos y modas. Si todo esto hubiera pasado hace algunos años, lo más seguro es que no hubiera entendido todo lo que estoy aprendiendo en este momento, que, a pesar de no tener esta cirugía en mis planes, me di cuenta de que había vivido con muchos filtros, una autoestima no tan fuerte y muchas inseguridades con mi imagen. Ahora estoy 100% convencida que mi propósito y mi pasión es inspirar a que más personas vivan su imagen desde la autenticidad y desde la aceptación.

 

Y el último aprendizaje que me llevo de todo esto, es que todas somos diferentes y así mismo somos perfectas, no busquemos parecernos a nadie más, no sigamos modas, no dependamos de la opinión de los demás.  Démosle más importancia a la forma en como nos sentimos, a lo que queremos, a nuestros sueños, a tener cuerpos saludables, a ser fieles a nuestra esencia y a nuestro estilo. La belleza de cada una radica en nuestra autenticidad y en lo que nos hace únicas.

 

Hoy al volver a tener las proporciones de hace 15 años, me siento muchísimo mejor y cuando me veo al espejo, me veo más bonita, me siento más yo y créanme, en estos momentos mi seguridad y mi autoestima se elevó más de lo que me pudiera imaginar, ya no dependen de unas prótesis.

 

Y este proceso no hubiera sido nada fácil sin el apoyo de mi esposo y mi mamá que siempre han estado ahí apoyándome en mis decisiones y cuidándome en estos momentos que no han sido fáciles para mi, porque ellos saben que me afectaron bastante emocionalmente.

 

Hoy quiero animarte a que te aceptes, si vas a tomar una decisión con tu cuerpo que sea por tu bienestar y no para encajar o para buscar aceptación, busca siempre información, busca al mejor médico, al que te hable de frente y no solo quiera operarte para facturar, pero lo más importante agradece siempre, porque tienes un cuerpo completo y saludable.

 

No necesitas nada más para ser feliz y sentirte bien con tú imagen, atrévete a vivir sin filtros!!