Durante años hemos creído que el estilo personal es algo que se tiene o no se tiene. Que hay mujeres “con estilo” y otras que simplemente no lo tienen. Pero eso es una mentira disfrazada de verdad, es algo que nos han vendido toda la vida y nos comimos el cuento enterito!!
Y lo que pasa no es que te falte estilo… es que llevas demasiado tiempo peleando con tu cuerpo y con tu imagen personal y dime si esto no es verdad…
Te vistes con lo que te tapa, no con lo que te representa.
Te maquillas para verte “mejor”, no para resaltar lo que más te gusta de ti
Te miras al espejo buscando lo que falta y lo que no te gusta, no lo que está y lo más bonito que tienes.
Y claro… así es muy difícil conectar con lo que sí te gusta de ti.
Este artículo no tiene fórmulas, tiene una intención: ayudarte a verte con otros ojos, para que cuando hables de estilo, estés hablando de ti, no de lo que se espera, no de lo que toca usar, simplemente de ti.
1. No es que no tengas estilo, es que llevas años peleando con tu cuerpo
Nos lo dijeron sin decirlo: “tápate”, “no muestres tanto”, “eso no te queda bien con ese cuerpo”, “ese pantalón es para las flacas”, “a tu edad no deberías ponerte eso”. Nos lo dijeron muchas veces, nos lo han dicho desde chiquitas… y nosotras crecimos con esto y lo peor de todo es que nos lo seguimos diciendo frente al espejo.
Cuando la relación con tu cuerpo es una guerra silenciosa que tienes todas las mañanas cuando estas frente al espejo, el estilo desaparece. ¿Cómo vas a expresarte si sientes que hay algo mal en ti todo el tiempo?
Empiezas a vestirte para encajar, para evitar comentarios, para complacer a otros, para que no te vean. Y en ese proceso, te desconectas, ya no estás eligiendo lo que te gusta, estás eligiendo lo que te hace menos visible, lo que “disimula” lo que supuestamente no es bonito, estas eligiendo simplemente lo que no incomoda.
Pero vivir así es cansado, te estresa y te frustra, por que cansa no reconocernos, cansa fingir todo el tiempo, cansa sentir que nuestro cuerpo es un obstáculo y que no es perfecto porque no se parece a lo que vemos todos los días en redes sociales y sobre todo… cansa no sentirte tú, no poder usar lo que quieres y por eso perder tu autenticidad.
2. Lo que te molesta de tu cuerpo se refleja en lo que eliges ponerte
Revisa tu clóset, hazlo de verdad, míralo sin juicio, como si fueras otra persona y lo estuvieras viendo tomando perspectiva y con esta irada, quiero que te preguntes:
¿Cuántas prendas están ahí porque me ayudan a esconder algo?
¿Cuántas prendas tengo ahí colgadas para encajar y que no me representan?
¿Cuántas veces he elegido ropa que no me gusta, pero que “cumple” con la función de tapar?
Si no te gusta tu abdomen, vas a evitar todo lo que te marque la cintura.
Si no te gustan tus brazos, nunca vas a usar blusas de tiritas o de manga corta.
Si no te gustan tus piernas, las vas a esconder todo el año, incluso si estas en clima cálido.
Todo lo que te estoy contado hace parte de nuestro lenguaje corporal, eso también es comunicación no verbal.
Y claro que tienes derecho a sentirte más cómoda con algunas partes que con otras, no se trata de forzarte, sino de reconocer si te estás vistiendo para cuidarte… o para castigarte. Porque también hay que ser honestas, hay partes que no nos gustan de nosotras y eso es normal porque somo seres humanos, pero ahí no está el verdadero problema, el gran «issue» de todo esto, es enfocarnos siempre en lo mismo y en la comparación constante con las otras mujeres
Porque cuando la ropa se convierte en una extensión del rechazo que sientes por ti, no hay estilo que te salve. Todo va a sentirse incómodo, todo va a parecer que no es suficiente. Y eso no tiene nada que ver con lo que llevas puesto, tiene que ver con la historia que estás cargando sobre tu cuerpo. Porque si no te aceptas como eres y fortaleces tu autoestima, por más que hagas mil cosas, siempre vas a enfocarte en lo que no te gusta de ti y en lo que supuestamente «tienes que cambiar»
3. Cuando te reconcilias con tu cuerpo, tu estilo se vuelve más ligero
No necesitas tener una relación “perfecta” con tu cuerpo para vestirte bien, lo que necesitas es dejar de pelear. Cambiar esa mirada que te castiga por una que sea más empática contigo misma.
¿Sabes qué pasa cuando dejas de odiar tu reflejo? Empiezas a elegir desde otro lugar, ya no eliges para esconder lo que no te gusta y lo más importante es que eliges prendas que te hacen sentir bien.
Y eso no quiere decir que todo te va a encantar de inmediato, quiere decir que dejas de atacarte por costumbre, que cambias tu diálogo interno. Que si, te soy sincera y nos pasa a todas, hay días donde nos cuesta vernos con ojos compasivos y nos vemos todos los defectos, pero lo más importante es que eso no debe ser la regla, debe ser la excepción. Y también te digo, si hay partes que no vamos a querer, pero lo que debemos cambiar, es la mirada de castigo todos los días de nuestra vida.
Cuando te permites estar en paz contigo, aunque no todo sea perfecto, tu energía cambia y tu estilo también, dejas de estresarte todas las mañanas para saber que ponerte. La ropa deja de ser un disfraz y se convierte en una herramienta, se convierte en una forma de decir: “hoy me reconozco, y esto que uso también habla de mí”.
¿Por dónde empezar?
Por algo muy simple: mírate con compasión y empatía, podemos ver así a los demás, pero nos cuesta vernos con esos ojos a nosotras mismas. Te dejo estos consejos para que vayas dando pinitos y te sientas mejor con tu cuerpo, con tu estilo, con tu imagen y con lo que usas.
- Elige, al menos una vez a la semana, una prenda que te guste de verdad, aunque no “cumpla” con las reglas.
- Deja de decirte “esto no me queda bien” y preguntarte “¿esto me representa?”
- No te escondas, no camufles, no tes disfraces, solo mírate con honestidad.
Y si no sabes por dónde arrancar, te invito a que hagas mi test gratuito «Estilo Sin Filtros». Esto no es un test de moda, es una herramienta para que empieces a identificar a lo que ya eres, para que descubras cómo tu estilo puede acompañarte y potenciarte y dejes de exigirte desde la comparación.
👉 Haz clic aquí para hacer el test
🌿 Reto de 5 días para reconectarte con tu cuerpo desde el espejo
Esta semana no quiero que solo leas este artículo, quiero que hagas algo distinto, algo que te va a ayudar a cambiar esa relación tóxica que tienes contigo y con tu cuerpo por eso, te dejo 5 microacciones, una para cada día de la semana, son pequeñas, pero si las haces con intención, te van a ayudar a mirarte con más compasión y vestirte con más libertad.
Día 1 – Observa sin juicio
Mírate al espejo durante un minuto sin hacer ningún comentario interno. Nada de “me falta esto” o “me sobra lo otro”. Solo obsérvate, respira, quédate contigo y mira lo que cambia cuando no te juzgas.
Día 2 – Elige una prenda que te guste, no que «disimule»
Vístete con algo que te guste aunque no sea “lo que más te favorece”. Que te suba el ánimo, que te represente, que te haga ser auténtica, sin filtros.
Día 3 – Hazle un cumplido a tu cuerpo
Mírate al espejo y dile algo bonito en voz alta. Agradece una parte que normalmente ignoras o criticas, porque nuestro cuerpo nos permite hacer mil cosas y solo lo vemos como una «vitrina». Ejemplo: “Gracias, piernas, por llevarme todos los días”.
Día 4 – Cuida tu postura
Durante el día, cada vez que te veas encorvada o escondida, recuerda enderezarte. No para “verte mejor”, sino para sentirte más presente en tu cuerpo, para sentirte más poderosa y enviarle señales positivas a tu cerebro.
Día 5 – Pregúntate antes de vestirte:
“¿Hoy me quiero esconder o me quiero sentir bien conmigo misma?” Y vas a elegir tu ropa desde ese lugar.
Recuerda que reconectar con tu cuerpo no es una meta que se alcanza y ya, es una práctica diaria, es una decisión consciente de dejar de vestirte para esconderte y empezar a vestirte para ser tu. Tu estilo no necesita ser perfecto, necesita ir en línea contigo y con tu estilo de vida y eso empieza cada vez que te miras al espejo todas las mañanas, con un poco más de respeto y empatía que el día anterior. Si algo de este artículo resonó contigo, ponlo en práctica esta semana, haz el test de Estilo Sin Filtros.
Porque tu cuerpo no necesita reglas ni filtros… necesita que tú estés de su lado.



