Confirmé que la autoestima y la imagen es para todos

El fin de semana pasado tuve una experiencia que me ha tenido pensando los últimos días. Y es que estuve en una feria de emprendedores con mi stand, haciendo análisis de color, explicando tips varios de clóset y hablando con varias personas, la verdad ese era mi principal objetivo, conocer gente y dejarles la semillita del camino de la autoestima y la imagen personal. Yo iba con toda la emoción de mostrarles a las personas cómo un simple detalle, como el color que usamos, puede ayudarnos a resaltar lo mejor de nosotros mismos, pero lo que no me esperaba era salir de allí con muchas reflexiones sobre cómo vivimos nuestra imagen y nuestra autoestima dependiendo de la etapa de la vida en la que estamos.

 

Te cuento estas tres reflexiones, aunque tuve más, porque estas han sido las más significativas para mi y porque creo que esto nos toca a todas:

 

Primera Reflexión: A las mujeres de 20 años les importa la autoestima y la autenticidad (y eso me da esperanza)

 

Al stand llegaron varias mujeres jóvenes, llenas de energía y con esa vibra de estar descubriendo el mundo. Les interesaba muchísimo el tema de la imagen y el color, porque habían visto muchos videos en TikTok del cambio que las mujeres tenían cuando usaban el color ideal, también querían saber cómo podían vestirse para resaltar lo mejor de ellas… pero lo que más me llamó la atención a mi, fue que cuando les hablaba de autoestima, de usar lo que les gustaba a ellas y de no seguir los estereotipos de redes, resonaban un montón con el mensaje.

 

Ahí me quedé pensando: ¡qué maravilla que a los 20 años ya tengan ese interés por trabajar en su amor propio! Pero al mismo tiempo, me dio un poquito de miedo. Porque, ¿Qué tan fácil será para ellas construir una autoestima sana cuando están creciendo en un mundo tan cargado de filtros, comparaciones y estándares irreales?

 

Por eso, me quedó clarísimo que nosotras, las mujeres que ya pasamos los 30 o los 40, tenemos un papel muy importante. Somos su espejo, somos su ejemplo!!!

 

Ellas nos están mirando, aunque no lo digan, y si nos ven caer en el juego de compararnos con las redes sociales, de vivir buscando la aprobación de los demás o de criticarnos frente al espejo, ¿Qué les estamos enseñando?

 

Ponte a pensar: ¿Cuántas veces te has dicho frente al espejo algo como “No me gusta mi cuerpo”, “No soy suficiente” o “Si tan solo tuviera el cuerpo de tal persona…”? Ese diálogo interno que a veces sentimos tan natural es justo el que ellas están aprendiendo de nosotras. Y ahí es donde está el problema.

 

Si queremos que nuestras hijas, sobrinas, primas, en fin todas las mujeres jóvenes que nos rodean, se liberen de ese peso que nosotras mismas hemos cargado durante tanto tiempo, necesitamos cambiar primero lo que nos decimos a nosotras todos los días. Necesitamos ser ese ejemplo de mujeres que se miran al espejo y, en lugar de criticar cada detalle, les gusta lo que ven, es muy importante ser esas mujeres que no necesitan la aprobación de nadie para sentirse bien consigo mismas.

 

Porque, te lo digo en serio: si nosotras logramos liberarnos de las comparaciones y empezamos a hablarnos bonito, les estaremos dejando una herencia que vale más que cualquier consejo de imagen o cualquier análisis de color.

 

Segunda reflexión: Los hombres también se preocupan por su imagen (aunque no lo digan tan abiertamente)

 

Este fue otro descubrimiento inesperado. Durante el evento, varios hombres pasaron por mi stand, al principio, parecía que solo iban de paso, como si no quisieran admitir que el tema de la imagen les interesaba. Pero bastaba con que me hicieran una pregunta (medio disimulada, claro) para que de repente se les iluminara la cara y empezaran a preguntar más cosas.

 

Me di cuenta de que, aunque no lo expresan tan abiertamente, la imagen personal también es importante para ellos. Pero hay un detalle: todavía existe un prejuicio grande que les hace sentir que preocuparse por verse bien es algo “superficial” o, peor aún, “no masculino”. Definitivamente nuestras creencias y nuestros prejuicios nos limitan para hacer muchas cosas interesantes, hasta trabajar en nosotros mismos.

 

Y yo personalmente no estoy de acuerdo con eso, porque la imagen no tiene nada que ver con el género. Verse bien y sentirse bien con uno mismo es algo que aplica para todas las personas, no debería ser raro que un hombre quiera mejorar su estilo, aprender qué colores le quedan mejor o simplemente cuidarse más, porque esto hace que se sientan bien con ellos mismos. Por el contrario, estas cosas deberíamos normalizarlas y abrir espacios para que ellos también se sientan cómodos explorando su imagen sin miedo al qué dirán.

 

Un hombre seguro de sí mismo, que se siente bien con lo que proyecta, es igual de poderoso que una mujer segura. La seguridad y la autoestima no tienen género, y creo que todas las personas, podemos aprender mucho si dejamos de lado esos prejuicios y trabajamos en nuestras creencias limitantes. Nosotras deberíamos apoyar a nuestros esposos, hermanos, padres, en fin, todos los hombres que nos rodean, para que se cuiden y tengan la imagen que a ellos más les gusta.

 

Tercera reflexión: Nosotras, las mujeres las mayores de 30 y 40 años, somos nuestras peores críticas

 

Esta es, quizá, la reflexión que más me tocó el corazón, porque durante la feria, hablé con varias mujeres de estas edades y a pesar de estar interesadas en mejorar su imagen, se llenaban la boca de frases como: “No, a mi edad ya nada me ayuda”, “Por más que intente, no me voy a ver bien”, o “Eso de los colores está chévere, pero yo ya estoy vieja para eso”.

 

Y no sabes cuánto me tocaron estas frases, porque, ¿Sabes qué es lo peor? Que esas frases pueden venir de lo que otras personas les han dicho por años, pueden venir desde la baja autoestima, pueden venir desde la comparación constante con los estereotipos y ya están tan interiorizadas que las repiten todo el tiempo y se han convertido en su diálogo interno diario.

 

Y me sigo preguntando ¿Por qué somos tan crueles con nosotras mismas? ¿Por qué sentimos que, a partir de cierta edad, ya no vale la pena esforzarnos por sentirnos bonitas o cuidar nuestra imagen? Creo que es porque llevamos años escuchando esas cosas sin sentido que nos dicen que la belleza tiene fecha de caducidad, que después de los 40 ya no hay espacio para nosotras, que lo único que importa son las arrugas y los kilos de más. Pero esos cuentos son una mentira, una mentira que hemos repetido tanto, que nos la hemos creído.

 

Pero existe otra cara de la moneda y es que tampoco aceptamos envejecer y empezamos a hacer mil cosas para vernos más jóvenes, pero ojo, no estoy diciendo que no nos cuidemos y no queramos vernos bonitas, si no que aceptemos nuestra edad con orgullo, la edad no es un castigo, la edad son experiencias, aprendizajes y logros.

 

Por eso, ¿Qué pasaría si hoy te dijera que la belleza real no tiene nada que ver con encajar en un molde? ¿Qué no importa cuántos años tengas, siempre puedes verte y sentirte increíble si empiezas a tratarte con amor? Porque, al final, la verdadera belleza no está en cómo te ven los demás, sino en cómo te miras tú misma. Esto es lo más importante de todo, si tu te ves “fea”, te hablas feo y no crees que puedas verte bien porque no encajas en los moldes, nunca te vas a sentir bien ni con tu cuerpo ni con tu imagen personal.

 

Un nuevo compromiso con nuestra imagen y autoestima

 

Después de este fin de semana, corroboré que la imagen y la autoestima son mucho más que un tema de colores, ropa o looks. Son un reflejo de cómo nos tratamos a nosotras mismas y a los demás, también el ejemplo que les estamos dando a las niñas que vienen detrás y creo que desde ya todas podemos empezar a hacer pequeños cambios para mejorar.

 

Si eres una mujer mayor de 40, quiero que hoy hagas un ejercicio conmigo, la próxima vez que te mires al espejo, en lugar de buscar los “defectos”, busca una razón para darte las gracias, dale gracias a tu cuerpo por todo lo que ha hecho por ti y todo lo que te permite hacer todos los días y, sobre todo, deja de hablarte con tanta dureza, deja de compararte y deja de escuchar lo que los demás te digan sobre tu apariencia y tu físico.

 

Si estas en tus 20´s, quiero que sepas que no necesitas parecerte a nadie más para ser increíble tienes todo lo que necesitas para brillar y ser feliz, y tu única competencia debería ser con tu versión anterior, siempre busca ser mejor de lo que fuiste ayer, la mayoría de las cosas que ves en redes es mentira, así que deja de usar filtros y cree más en ti.

 

Y si conoces a un hombre que le pueda resonar lo que estoy diciendo o porque no, si eres hombre y estás leyendo esto, quiero que sepas que está bien preocuparte por tu imagen, arreglarte y sentirte bien contigo mismo, esto no tiene nada de superficial ni de “raro”, al contrario, es una muestra de que te valoras y de que quieres proyectar lo mejor de ti.

 

Por eso hoy quiero invitarlos a tod@s, sin importar la edad o el género, a hacer un compromiso, el compromiso de tratarnos mejor, de dejar las comparaciones, de dejar de afectarnos por lo que digan los demás y empezar a construir una imagen que realmente nos haga sentir bien y a fortalecer nuestra autoestima.

 

Recuerda, lo único que importa es cómo nos sentimos con nosotros mismos, sin filtros y sin comparaciones.