La perfección no existe: Deja de compararte y empieza a vivir

Te presento a Ana*, una joven profesional de 30 años, que buscaba un cambio en su imagen porqué quería parecer más profesional, sentirse admirada por sus compañeros de trabajo y verse como las mujeres que sigue en redes sociales con perfiles “perfectos”: viajes exóticos, fiestas glamurosas, un cuerpo perfecto y una pareja excepcional.

 

Pero lo que Ana* no sabe es que muchas veces detrás de esta “vida envidiable”, se esconden personas inseguras, que duran horas editando sus fotos, que fingen viajes y relaciones, y ocultan su vida real por miedo al rechazo. Estas personas dependen muchísimo de la aprobación en las redes sociales y generan inseguridad en sus seguidores.

 

Lo primero que le dije a Ana* y que hoy quiero contarles a tod@s ustedes, es que es completamente natural querer mostrar lo mejor de nosotros no solo en las redes sociales, si no en nuestro diario vivir: fotos bonitas, viajes exóticos, momentos de éxito profesional, en fin todo lo bueno que nos pasa, pero no podemos pasar por alto que también tenemos dificultades, momentos grises y las cosas que hacemos normalmente todos los días. Todos somos seres humanos y tenemos momentos buenos y momentos de aprendizaje.

 

El gran problema de compararnos con la vida «perfecta» de los demás, es que puede tener un impacto negativo en nuestra autoestima y bienestar mental. Sentimos que no somos suficientes, que nuestras vidas no son tan emocionantes o que no estamos logrando lo mismo que otros. Es importante recordar que lo que vemos en las redes sociales o en las otras personas, es solo una pequeña parte de la realidad y que la comparación con otros solo nos conduce a la insatisfacción.

Podemos tomar referentes o inspirarnos en otr@s, acá van 4 consejos para que te compares con tu versión anterior y no con los demás:

  1. Sé auténtic@: Comparte tu vida tal y como es. La autenticidad y vivir sin filtros te conecta con personas que te aprecian por quién realmente eres.
  2. Desconecta: Establece límites de tiempo para el uso de las redes sociales y dedica tiempo a otras actividades que te hagan feliz.
  3. Enfócate en lo positivo: Conecta y sigue a personas que te inspiren y te hagan sentir bien contigo mismo.
  4. La vida real es más importante: No te dejes llevar por las apariencias. Las experiencias reales, las relaciones y los momentos compartidos con tus seres queridos son lo que realmente importa.

 

Por eso durante el proceso con Ana* nos enfocamos en descubrir su verdadera autenticidad, quien era ella realmente, que quería mostrar en realidad, que quería expresar y al final cual era el objetivo que quería alcanzar. Logró la imagen que quería, ya no le importaba parecerse a nadie, ni que en su trabajo le aprobaran como iba vestida, encontró en su interior quien era realmente y lo que quería mostrar sin filtros.

 

En conclusión, la vida perfecta de los demás es un mito. No debemos caer en la trampa de compararnos con la imagen idealizada que otros proyectan. En cambio, podemos construir relaciones con personas que nos aporten y apoyen a alcanzar nuestros objetivos.

La verdadera felicidad no se encuentra en la cantidad de «likes», seguidores o halagos de los demás, si no en vivir una vida plena y sin filtros.

*El nombre real fue cambiado para proteger la identidad de mi cliente