Cuerpos vemos, historias no sabemos

En nuestro mundo, el cuerpo femenino es constantemente objeto de escrutinio y criticas. Desde temprana edad, se nos enseña a valorar la apariencia por encima de muchas otras cualidades. Las mujeres, lamentablemente, no solo somos juzgadas por los estándares de belleza que nos imponen desde chiquitas, sino que también hemos aprendido a ser las juezas más duras de nosotras mismas y de otras mujeres, esto a pesar de saber lo duro que es para nosotras que nos digan algo relacionado con nuestro cuerpo o nuestra imagen. Y es que este fenómeno está profundamente arraigado a la cultura, donde la competencia y la comparación se fomentan desde la niñez, creando un ciclo perjudicial de críticarnos y gritar a las demás todo el tiempo.

 

Es un ciclo que empieza en lo más cotidiano: comentarios en casa, conversaciones entre amigas, imágenes que consumimos a diario en redes sociales y medios de comunicación. Sin darnos cuenta, las críticas se convierten en una parte esencial de cómo nos relacionamos con nosotras mismas y con las demás. «¿Has visto cómo ha subido de peso?», «Ella siempre ha sido muy delgada, seguro tiene algún problema de salud», o «Si yo tuviera ese cuerpo, me vestiría diferente» son solo algunos ejemplos de juicios que escuchamos e, incluso, emitimos sin reflexionar sobre el impacto emocional que pueden tener.

 

Y con el auge de las redes sociales es peor, porque al estar detrás de una pantalla y no mostrarnos, creemos que tenemos todo el derecho de criticar y hablar más de esa persona que seguimos, pero que no conocemos en la vida real, esto cada vez es más perjudicial y se está saliendo de control.

 

Pero si nos ponemos a analizar el tema a profundidad, nos vamos a dar cuenta que «cuerpos vemos, historias no sabemos». Cada cuerpo tiene una historia que no es visible a simple vista, no sabemos lo que ha pasado una mujer para llegar a donde está hoy; desconocemos las batallas que ha librado y todo lo que ha tenido que pasar para estar hoy aquí. Y es que aquí estamos hablando de batallas internas relacionadas con su salud física o mental, experiencias de trauma, o simplemente el resultado de su genética y de cómo su cuerpo ha cambiado con los años. Sin embargo, lo primero que hacemos cuando vemos a otra mujer que no encaja en lo que está bien para nosotras, automáticamente tendemos a juzgarla, sin detenernos a pensar en lo que esa persona ha vivido para llegar hasta ese punto.

 

Por eso hoy quiero invitarlas a través de mi lema, “imagen sin filtros”, a repensar este ciclo y a romperlo, porque cada vez que emitimos un juicio sobre el cuerpo de otra persona, le podemos hacer daño y estamos reforzando estos ideales dañinos y lo digo porque no solo perpetuamos un sistema de creencias que no nos ayuda para nada, sino que contribuimos a una cultura de crítica que afecta tanto a quienes critican como a quienes son criticadas. Cada vez que juzgamos a otra mujer, nos hacemos daño a nosotras mismas porque mantenemos viva la idea de que nuestro valor está determinado por cómo nos vemos, y no por nuestra autenticidad y nuestra esencia.

 

Este ciclo eterno de críticas puede tener consecuencias terribles en nuestra autoestima y en nuestra imagen personal. Y es que la mayoría de las mujeres crecemos creyendo que nuestra apariencia es nuestra tarjeta de presentación y que es más importante que nuestra inteligencia y nuestro interior, y eso nos lleva a tener grandes inseguridades. 

 

Cuando somos juzgadas o juzgamos a una mujer por su apariencia, es común que esas críticas se conviertan en una parte de nuestro diálogo interno, reforzando la idea de que no somos suficientes. Este constante flujo de negatividad hacia nuestro cuerpo y el de otras mujeres, es uno de los factores más importantes para que nuestra autoestima no se crea un construya de manera sólida.

 

La Carga Invisible Detrás de Cada Cuerpo

 

Lo que no vemos es la carga emocional que muchas mujeres llevan dentro. Algunas han lidiado con trastornos alimentarios, otras con enfermedades crónicas, y algunas con cambios hormonales o simples fluctuaciones de peso a lo largo de su vida. Muchas mujeres se enfrentan a dificultades que dejan marcas físicas en sus cuerpos, ya sea la maternidad, la pérdida, el estrés o problemas de salud. Estos son aspectos de la vida que nos acompañan a lo largo de nuestra vida y que no tienen nada que ver con la forma en que es nuestro cuerpo.

 

El problema es que, cuando criticamos o juzgamos a alguien por su cuerpo, estamos ignorando todo lo que no se ve. «Las historias detrás de los cuerpos no son visibles». No es visible el sacrificio, el dolor, la resiliencia o incluso el simple hecho de que una persona pueda estar en un proceso de aceptación de sí misma y esto no es exclusivo de las mujeres, pero si se presenta más frecuente en nosotras porque se nos ha criado para que valoremos la apariencia como un factor determinante de nuestro éxito, aceptación y valía.

No es fácil romper con estas creencias ni con estas narrativas, sobre todo porque están tan arraigadas en nuestra cultura y es que muchas veces ni siquiera somos conscientes de cómo alimentamos este ciclo y esas críticas nos salen de forma espontánea y muchas veces las decimos sin ninguna mala intención, pero cómo lo recibe la otra persona si puede estar ocasionándole algún conflicto interno. Por eso es muy importante dejar de hacerlo, no solo por el bien de las demás mujeres, sino por nuestro propio bienestar emocional.

 

La Crítica Como Forma de Control Social

 

La crítica del cuerpo femenino ha funcionado, y sigue funcionando, como una forma de control social. Las mujeres que se atreven a desafiar los estándares de belleza son ridiculizadas o marginadas y aquellas que no se ajustan a lo que la sociedad considera «bello» a menudo son excluidas de ciertas oportunidades y lugares, o se les hace sentir que su valor está condicionado, si cambia su cuerpo e imagen para ajustarse a esos cánones.

 

Es importante darse cuenta de que, aunque la crítica hacia el cuerpo de otra persona pueda parecer inofensiva o incluso «constructiva», tiene raíces profundas en la necesidad de mantener los estereotipos que llevan años con nosotros y que solo unos pocos fueron los que los establecieron como “perfectos”. Por eso es importante parar estas críticas, para no seguir alimentando una sociedad que valora a las mujeres en función de su apariencia física más que por sus capacidades, talentos o cualidades internas.

 

Rompiendo el Ciclo de Críticas: Empatía y Compasión

 

El primer paso para romper este ciclo es la empatía, para cambiar nuestra relación con la imagen personal, debemos empezar por entender que todas llevamos nuestras propias cargas, que el cuerpo es nuestro vehículo y es solo una pequeña parte de nuestra vida. Aprender a ver a las demás con ojos de compasión, en lugar de ojos críticos, es esencial para fomentar una cultura donde las mujeres por fin nos apoyemos, en lugar de competir y compararnos.

 

La empatía nos permite reconocer que todos los cuerpos son válidos, que todas las historias merecen ser respetadas, y que lo que vemos a simple vista nunca es toda la historia. Es un recordatorio de que debemos tratarnos a nosotras mismas y a las demás con amabilidad, sabiendo que las críticas sólo perpetúan la inseguridad y el desamor propio.

 

Un aspecto fundamental es también la autoempatía. Al dejar de juzgar a las demás, comenzamos a ser más amables con nosotras mismas, este cambio en nuestra percepción de las demás mujeres nos libera de la constante necesidad de cumplir con expectativas irreales. Al dejar de ver a otras mujeres como rivales o como objetos de comparación, abrimos la puerta a una verdadera comunidad basada en la solidaridad y el apoyo mutuo.

 

Y es que cada mujer tiene derecho a tener su cuerpo como quiera, a usar la ropa que la identifique y a mostrarse lo más auténtica posible. Con el mensaje de «cuerpos vemos, historias no sabemos» quiero invitarlas a una reflexión profunda sobre cómo nos relacionamos con nuestro propio cuerpo y con el de las demás. 

Trata a las demás mujeres y a ti misma con compasión y construyamos juntas una cultura de Imágenes sin Filtros!!