Háblate bonito, así como le hablas a tus amigas!

¿Te imaginas diciéndole a tu mejor amiga que no se ponga ese vestido porque tiene celulitis o que no es lo suficientemente inteligente porque no logró un objetivo? Creería que no, ¿verdad? Entonces, ¿por qué te lo dices a ti misma cada vez que te miras al espejo o cuando las cosas no salen como esperabas?

 

¿Qué le escribes a tus amigas, cuando ponen una foto en sus redes sociales? ¿Te dices lo mismo a ti, cuando te tomas una foto? ¿O la repites mil veces porque siempre le ves algo malo? Todas estas cosas te dicen del dialogo interno que estas teniendo todos los días contigo

 

Y es que en este tiempo que he hablado con muchas mujeres, me he dado cuenta qué frente a los demás proyectan confianza y seguridad, pero internamente se juzgan de manera brutal. Y no solo les pasa a ellas, hoy te confieso que hay días en que a mí me pasa igual y de todo esto, lo que más he aprendido, es la forma tan maluca, cómo hablamos con nosotras mismas, no solo de nuestro físico, si no, también de nuestra parte emocional e intelectual, ¿Qué pasa si empiezas a hablarte bonito, con la misma compasión que le tendrías a alguien especial para ti?

 

Y es que no te estoy hablando de una positividad tóxica, ni mucho menos, hay momentos en que no nos gustan algunas partes de nuestro cuerpo, o no nos sentimos tan bien por algo que nos paso y esto es normal. Somo seres humanos y está bien sentirnos así, lo que no debemos permitir es que ese dialogo negativo esté presente siempre en nuestra vida y tampoco permitir que cada vez que nos vemos al espejo nos veamos solo lo que no nos gusta de nosotras.

 

El diálogo interno y cómo nos destruye

Uno de los factores más poderosos que he encontrado en mi experiencia con mis clientas es el impacto del diálogo interno. ¿Sabías que el 70% de nuestras conversaciones internas son negativas? Este dato me dejo anonadada, porque estoy casi segura que nos decimos cosas que jamás le diríamos a una amiga o un ser querido: «No soy lo suficientemente buena», «Mira esa arruga», «Nadie va a quererme si no pierdo esos kilos

 

Ese diálogo interno tóxico va erosionando nuestra autoestima lentamente, hasta que terminamos creyendo que esas palabras crueles son verdades absolutas. Y es que, si repetimos una mentira lo suficiente, terminamos aceptándola como realidad. Pero lo bueno es que, así como hemos aprendido a hablarnos de manera destructiva, también podemos desaprenderlo y reemplazarlo por palabras más bonitas, todo es cuestión de disciplina, paciencia y de volver este comportamiento consciente para cambiarlo en el momento en el que lo estamos haciendo.

 

¿Y qué pasaría si te hablaras bonito?

Pues quiero que hablemos de la autoaceptación. Para muchas mujeres, especialmente en nuestra cultura, este es un término que suele sonar lejano y casi como un lujo que solo unas pocas pueden permitirse. Pero déjame decirte algo: la autoaceptación no es un estado que alcanzas cuando «todo es perfecto», es un camino que recorres todos los días. No es decir «me amo porque soy perfecta», sino «me amo a pesar de no serlo», «me amo con mis imperfecciones», «me valoro tal y como soy».

 

Y es que esto se ha vuelto tan popular y tan “cliché” que ya nos entra por un oído y nos sale por otro, por eso es que no le damos tanta importancia y seguimos en los mismos comportamientos autodestructivos, soñando con una imagen irreal, comparándonos todo el tiempo y pensando que si no tenemos las vidas perfectas que nos venden, no valemos nada. Por eso quiero dejarte un mensaje muy cortito y ojalá te resuene un poco “Aunque lo escuches en todo lado y esto se te vuelva paisaje, trata de hablarte bonito y amablemente” verás el cambio tan impresionante que vas a conseguir.

 

Esto no significa que no puedas trabajar en mejorar o crecer, sino que el punto de partida debe ser el amor propio, no la autocrítica destructiva

¿Cómo empezar a hablarte bonito?

Cambiar el diálogo interno es uno de los pasos más transformadores que puedes dar para mejorar tu autoestima y alcanzar una verdadera autoaceptación. Pero ¿Cómo puedes empezar a hablarte como lo harías con alguien que amas? Aquí te dejo unos tips prácticos y fáciles para empezar a cambiar tu diálogo interno y hablarte bonito, con el mismo respeto y cariño con el que le hablas a los demás:

 

  1. Se consciente de lo que te dices

El primer paso para cambiar es ser consciente de cómo te hablas. Haz una pausa y presta atención cuando te sientas mal contigo misma. Anota los pensamientos que cruzan por tu mente. ¿Te estás criticando? ¿Te estás diciendo que no eres suficiente? Identificar esos patrones es esencial para transformarlos. Si te descubres diciendo frases como «nunca soy lo suficientemente buena» o «nunca me salen las cosas como quiero», es una señal clara para que cambies esa “vocecita” interna.

Tip práctico: Lleva un diario contigo durante una semana y cada vez que tengas un pensamiento negativo sobre ti misma, lo vas a escribir ahí. Al final de la semana, revísalo, detecta que es lo más frecuente y cuando vuelva a pasar, lo cambias por la cualidad tuya que más te guste

 

  1. Pregúntate: ¿le hablarías así a una amiga?

Una forma sencilla de cambiar este patrón es preguntarte: ¿le dirías eso que estás pensando a una amiga? Imagina que una amiga cercana te comparte sus miedos o inseguridades, ¿le dirías que es un fracaso o que no merece lo que tiene? Seguramente no. Entonces, ¿por qué te lo dices a ti? Si no es algo que le dirías a alguien que amas, entonces tampoco no te lo digas a ti.

Tip práctico: La próxima vez que te critiques, para y pregúntate: «¿Qué le diría a alguien que quiero si estuviera en mi lugar?». Luego, repítete esas mismas palabras.

 

  1. Sustituye los pensamientos negativos por cosas bonitas

Una vez que has identificado tus pensamientos negativos, es momento de cambiarlos. Esto no se trata de ignorar tus fallas, sino de tomarlas desde la compasión y el aprendizaje. No te quedes sobrepensando lo que no salió como esperabas, escribe lo que paso y usa esta afirmación: «Estoy haciendo lo mejor que puedo y aprendí algo valioso». Esta frase es poderosa, porque tiene el poder de reprogramar tu cerebro y cambiar cómo te percibes​

Tip práctico: Elige esta afirmación o cualquiera que resuene contigo, repítela cada mañana al mirarte en el espejo. La repetición es clave para interiorizar los mensajes.

 

  1. Agradece y cuídate

Cuando agradeces lo que tienes, incluyendo tu cuerpo y tus capacidades, empiezas a valorar más lo que eres y tienes y dejas de enfocarte en lo que te falta. Combinar esto con el autocuidado te ayuda a saber que eres merecedora de cosas maravillosas y que puedes conseguir lo que quieras en tu vida

Tip práctico: Cada noche, antes de dormir, anota tres cosas por las que estés agradecida sobre tu día. Esto te ayudará a cambiar tu enfoque hacia lo positivo y te abrirás a recibir.

 

  1. Ábrete a recibir

Normalmente no estamos acostumbradas a recibir los cumplidos que nos hacen los demás, si nos dicen “Que blusa tan bonita” nuestra respuesta automática es “Es viejita y hace mucho no me la ponía”, hoy te invito a que cambies esta respuesta por “Muchas gracias, me encanta esta blusa y es mi favorita”.

Tip práctico: Cada vez que alguien te diga algo bonito y lo maravillosa que eres, agradécelo siempre con una sonrisa, veras como poco a poco empiezas a volver consciente todas tus cualidades

 

  1. Limpia tus redes sociales

Me van a decir, que siempre repito lo mismo, pero es que no se logran imaginar el impacto tan profundo que las redes sociales nos generan a todos. Si constantemente te estás comparando con imágenes irreales y retocadas será más difícil cambiar tu diálogo interno.

Tip práctico: Haz una limpieza de tus redes sociales. Elimina o silencia las cuentas que te hagan sentir mal contigo misma y sigue a personas que promuevan una «imagen sin filtros», real y auténtica. Sigue cuentas de redes sociales que promuevan la autoaceptación, que hablen de tus gustos y de tus hobbies.

 

¿Qué sucede cuando nos decimos cosas feas?

En mi experiencia, he visto cómo hablarse mal tiene efectos devastadores en la confianza de una persona. Cuando internalizamos estos mensajes negativos, nos bloqueamos, nos paralizamos y dejamos de intentar. Al final, terminamos creyendo que no merecemos cosas buenas o que no estamos a la altura de lo que soñamos.

 

En Latinoamérica, la presión de cumplir con estándares físicos es abrumadora. La industria de la belleza, los medios y hasta las expectativas familiares influyen en nuestra percepción. Pero el verdadero cambio empieza cuando decidimos hablar de forma diferente con nosotras mismas, y cuando nos rodeamos de mensajes que refuercen nuestra autoestima en lugar de debilitarla.

 

No saben la cantidad de veces que escucho «no soy suficiente», «nunca seré como ella», «necesito bajar de peso para ser feliz». Pero, si tuvieras a tu mejor amiga frente a ti diciéndote esas mismas frases, ¿Qué le responderías? Seguramente algo bonito que le levantara el ánimo y la hiciera sentirse valorada y querida. Ahora, dale la vuelta a esas palabras y prueba decírtelas a ti misma, con la misma ternura y compasión.

 

Cambiar para sanar

Transformar el diálogo interno no es fácil, pero es posible. El primer paso es tomar conciencia. Si te sorprendes hablando mal de ti misma, para. Respira. Pregúntate: ¿le dirías esto a alguien que amas? Si la respuesta es no, busca otra manera de expresarlo. El objetivo no es ignorar nuestras áreas de mejora, sino abordarlas desde el respeto y el amor propio.

 

Es un proceso que requiere paciencia, pero te garantizo que, con el tiempo, empezarás a notar los cambios. Tu confianza crecerá, y aprenderás a abrazar cada parte de ti, desde tus virtudes hasta esas pequeñas imperfecciones que te hacen única.

 

Y por esto, es que cada vez estoy trabajando más en inspirar a más mujeres a tener una «Imagen sin filtros» y de esta forma podamos ser empáticas y honestas con nosotras mismas. Se trata de dejar de idealizar lo que no es real y comenzar a valorar nuestra autenticidad. Todas tenemos días buenos y malos, momentos en los que nos sentimos hermosas y otros en los que nos cuesta mirarnos al espejo. Pero la clave está en no dejarnos definir por esos momentos.

 

Hablarte bonito no es solo una práctica, es cambiar lo que hemos aprendido por años. Así que, la próxima vez que te mires al espejo, pregúntate: ¿Cómo le hablaría a alguien a quien amo?

 

Cambia el chip, háblate bonit0 y atrévete a tener una imagen sin filtros!!